A MODO DE INVENCIÓN. PRESENTACIÓN



A nadie está permitido permanecer ocioso

A lo largo de mi vida, me he topado varias veces con esta frase en diferentes contextos. Siempre me he preguntado por su significado, por las posibles interpretaciones que encierra una sentencia tan potente y “moderna”, en un sentido filosófico. ¿Fue revolucionaria, una llamada al orgullo del trabajo (ese lastre del proletario) con el que tomar conciencia de la lucha social contra el explotador? ¿Estuvo en boca de un antiguo patrón que, gritando a pleno pulmón a sus empleados, les apremiaba a producir más y mejor? ¿La pronunció un político conservador refiriéndose a la iniciativa individual como causa de la riqueza colectiva? ¿Un pastor religioso (qué religión da igual) interpretando un pasaje y masticándolo para sus fieles? O quizá un poeta guerrero exhortando a la guerra o la invasión. Un colonialista exigente; un sabio anacoreta exhausto y de vuelta, repentinamente enamorado…

Lo interesante, siempre me ha pasado, son las invenciones que conlleva. Como quien repara en alguien determinado por la calle e imagina su vida (su infancia, su cocina, sus drogas), o despierta a medianoche tras un hermoso sueño y susurra bajo la sábana posibles interpretaciones, así este blog fue creado mediante inventivas a mí mismo: no seas retrógrado (¡no en todo!), tienes que disciplinarte (¡de vez en cuando!), aprende a manejar el ordenador (es tu segundo cerebro, un jefe dixit). Aunque la razón definitiva se la escuché a ella:”Compartir es vivir”.

Comparto pues estos escritos míos. Yo, que no he visitado muchos blogs (ocasionalmente de amigos o de cocina), que nunca he escrito un comentario en ninguno de ellos, quien no ha escrito a tecla sus poemas y relatos hasta hace pocos meses, no quisiera que vosotros, posibles lectores, fuerais como fui hasta ahora, hasta este agosto de 2010. En Granada. Y como en toda negación hay un aserto, sí quisiera hacer de este blog una cosa-pública (res publica) de aquello que vengo escribiendo últimamente, relatos sobre todo, invenciones que sugieran ser un mundo en sí, expresión del cóctel que es Rubén de Vera y expuestas, por tanto, a nuevos ingredientes y combinaciones.

Que me encantaría que me leyerais y me comentarais, vaya.

Un saludo

sábado, 14 de abril de 2012

La pana, la piel y Marilyn

En el principio fue Marilyn. Si nos acercamos al Centro Cultural Caja Granada, donde se nos muestran
los diferentes hábitos, alimentos, utensilios y enseres de las diferentes culturas que habitaron Andalucía, veremos porciones de historia con la excusa de, por ejemplo, los materiales que utilizaban para vestirse
y las formas de sus vestidos. Es Historia. Si reparamos en la exposición temporal de los vestidos que
utilizó Marilyn Monroe en su trayectoria cinematográfica y personal, veremos presente. El nuestro. El
suyo, lector, visitante, oyente, y el mío. 

La exposición tendrá lugar hasta el próximo 3 de abril, y en ella se muestran hasta 80 objetos personales de la
actriz. Y es que, en nuestro imaginario, y desde hace 60 años (yo nací 25 años después de La tentación
vive arriba (1955), de Billy Wilder, donde el vestido de la famosa escena del aire del metro y Marilyn
puede encontrarse en la exposición), podemos identificar claramente los objetos que aquí se nos exponen,
las fotos y videos que se nos muestran. Cabellera rubia: Marilyn. Sex symbol: Marilyn. Ser atormentado:
Marilyn. Cada año recordamos aniversarios, películas y tragedias personales de esta heroína
contemporánea, presentada, siempre, con un mayor potencial creativo del que alguna vez mostró atisbos,
pero nunca hechos. No es Norma Jean. Tampoco Marilyn Monroe. Se trata más bien de lo que
proyectamos, en presente, hacia una cabellera rubia que fue sex symbol y fue un ser atormentado. ¿Por qué no hacerlo a través de sus vestidos y otros objetos personales?

En una entrevista al cantante del grupo de rock Marilyn Manson (según él, lo más amado y lo más odiado (por Charles Manson) de la historia reciente de EEUU), en la que se reía cuando un periodista le preguntó si vestía tan llamativamente en casa como lo hacía en sus conciertos, aquél respondió: “¡claro que no!”. Se trata de marketing, un producto, una forma. Del mismo modo, en la exposición no son iguales los vestidos de Marilyn para el cine y los de Norma Jean para casa: estos últimos son, de lejos, más cómodos, prácticos, sencillos; por otro lado son también más recatados, menos espectaculares, lo que nos lleva a pensar, entonces, que en el cine se quiso resaltar el erotismo sobre todas las cosas: un juego de tela que tapa lo superfluo y destapa lo importante: las curvas, la piel blanca, tersa, suave. Marca de la Fox, productora de la actriz durante toda su carrera en el cine.

No siempre fue así. En la prehistoria, era evidente la concepción funcional del vestido: cuerpos desnudos con pieles de animales protegiendo de adversidades. Una vez se hace sedentario, cultiva y se cultiva, el ser humano construye armas y casas cada vez más sofisticadas, va refinando sus vestidos, creando con ello modas. Ocurre así con la historia europea. La época romana, con sus togas de diferentes colores que representaban el estatus social y económico del portador, o sus coronas de laurel, de oro para los emperadores. La Edad Media cristiana, repleta de hábitos que seguían cubriendo la mayor parte del cuerpo: las calzas, la túnica, el jubón. Tal función no se transformó durante la presencia árabe en la Península, la cual por su parte arrojó una moda propia, más refinada en las telas, con el uso del turbante como mayor pieza de distinción. Finalmente se destacan los siglos XVI y XVII, cuya prenda más recordada y característica es, quizá, la gorguera.  

Decimos que estos hábitos fueron la moda en su momento histórico por descripciones y representaciones pictóricas. De la misma manera, nos dice la guía del Museo que nos acompaña durante la visita, moda es lo que vemos en los escaparates de las tiendas de ropa de las ciudades; colores, formas, adornos, se combinan diferentemente según las tendencias en las que, sospechamos, algo tendrán que ver los Galliano y los Versace, las marcas y las grandes pasarelas. Moda sería, en definitiva, lo que dice la mayoría que es moda. Por otra parte esto ocurre, punto y seguido, con cualquier concepto definido por convención social. Pensemos por ejemplo en el tabaco: de ser un signo de distinción  ha pasado a ser prohibido por ley.

Los vestidos de Marilyn, las formas y combinaciones, el estilo, incluyendo muchos de los utilizados en el cine, pueden hoy llenar el armario de muchas mujeres sin llamar la atención de sus maridos ni provocar miradas recelosas por parte de los ciudadanos. Es una buena noticia. De entre todas las Marilyn que conocemos, y no son pocas (la actriz, la estrella, la lectora, la abandonada, la escritora de diarios, la suicida…), hay una que se destaca: aquella mujer rebelde e independiente inmersa en un mundo de hombres, presa de su propia imagen pública que ella, si no creó, ayudó apasionadamente a crear; la contradicción entre el eterno papel de “rubia tonta” (dumb blonde en inglés, “tipos” de mujeres que al parecer existían comúnmente en ciertas partes de EEUU y que eran conocidas como bimbo, por lo que el origen del estereotipo no es atribuible a Marilyn) y las eternas aspiraciones de una mujer fuerte que quería más de lo que le era permitido: la libertad. Su lucha, y su desgracia, nos parecerían un símbolo de lo que hemos conseguido (de lo que las mujeres han conseguido) en el camino hacia la libertad: sexual, económica, civil, mental. Sin embargo, hay dos cosas que son indudables: una es que Marilyn rara vez llegó a realizar un papel importante dentro de la historia del cine, con papeles que le ofrecían y que ella acababa aceptando y, según noticias, filmando a duras penas con olvidos y retrasos debidos a su desgracia personal provocada, precisamente, por esos papeles que aceptaba. 

La otra cosa es que Marilyn es un símbolo y una realidad del cuerpo desnudo, alegre, fresco y eternamente juvenil que más que andar se contonea y más que mirar penetra. Es…era una belleza. Como los Beatles, como Michael Jordan, Marilyn Monroe resume el acuerdo universal y un asentimiento colectivo. ¿Seguro?

Sería interesante una investigación sobre la percepción de Marilyn que han tenido y tienen los negros, de EEUU o del mundo, desde los años 50 hasta la actualidad. ¿Nos llevaríamos una sorpresa?

No hay comentarios:

Publicar un comentario