A MODO DE INVENCIÓN. PRESENTACIÓN



A nadie está permitido permanecer ocioso

A lo largo de mi vida, me he topado varias veces con esta frase en diferentes contextos. Siempre me he preguntado por su significado, por las posibles interpretaciones que encierra una sentencia tan potente y “moderna”, en un sentido filosófico. ¿Fue revolucionaria, una llamada al orgullo del trabajo (ese lastre del proletario) con el que tomar conciencia de la lucha social contra el explotador? ¿Estuvo en boca de un antiguo patrón que, gritando a pleno pulmón a sus empleados, les apremiaba a producir más y mejor? ¿La pronunció un político conservador refiriéndose a la iniciativa individual como causa de la riqueza colectiva? ¿Un pastor religioso (qué religión da igual) interpretando un pasaje y masticándolo para sus fieles? O quizá un poeta guerrero exhortando a la guerra o la invasión. Un colonialista exigente; un sabio anacoreta exhausto y de vuelta, repentinamente enamorado…

Lo interesante, siempre me ha pasado, son las invenciones que conlleva. Como quien repara en alguien determinado por la calle e imagina su vida (su infancia, su cocina, sus drogas), o despierta a medianoche tras un hermoso sueño y susurra bajo la sábana posibles interpretaciones, así este blog fue creado mediante inventivas a mí mismo: no seas retrógrado (¡no en todo!), tienes que disciplinarte (¡de vez en cuando!), aprende a manejar el ordenador (es tu segundo cerebro, un jefe dixit). Aunque la razón definitiva se la escuché a ella:”Compartir es vivir”.

Comparto pues estos escritos míos. Yo, que no he visitado muchos blogs (ocasionalmente de amigos o de cocina), que nunca he escrito un comentario en ninguno de ellos, quien no ha escrito a tecla sus poemas y relatos hasta hace pocos meses, no quisiera que vosotros, posibles lectores, fuerais como fui hasta ahora, hasta este agosto de 2010. En Granada. Y como en toda negación hay un aserto, sí quisiera hacer de este blog una cosa-pública (res publica) de aquello que vengo escribiendo últimamente, relatos sobre todo, invenciones que sugieran ser un mundo en sí, expresión del cóctel que es Rubén de Vera y expuestas, por tanto, a nuevos ingredientes y combinaciones.

Que me encantaría que me leyerais y me comentarais, vaya.

Un saludo

martes, 25 de enero de 2011

Balada del mal pensado

Los lunes, su móvil azul le despertaba seleccionando una melodía no repetida en los siete  últimos días. Al entrar en el cuarto de baño para lavarse, una toallita rosa de algodón le sirve para secarse una vez hasta la próxima semana. Mientras desayuna un zumo de limón y galletas, se arrepiente de no descansar bien los domingos tras la habitual cena a solas (sin hijos) con su mujer, Lidia. ¿Por qué no descansan como hace él los viernes por la tarde en su tiempo semanal para sí mismo? ¿o los miércoles, cuando obtiene esa sensación mezcla de paz y vacío interior tras la clase de risoterapia y que le impide articular palabra durante dos horas? En lugar de eso, siempre se acaban la botella de vino y toman demasiado  postre, viendo después dos películas y haciendo una vez el amor. Tras hacerse estas preguntas, se viste con su pantalón de los lunes, sus zapatos de los lunes, y se coloca la corbata de los lunes. Por la noche leerá novela europea, este mes balcánica. No echa de menos porque, si un martes su profesora de saxo se pone enferma, siempre hay alguien que le sustituye; porque, si el amigo de esa semana con quien va a un concierto o al cine no puede asistir (tiene amigos semanales, mensuales, estacionales), cambia en su agenda del móvil el orden semanal y recurre al amigo cuyo turno era la semana siguiente. Los sábados, en cambio, son inamovibles: una vez al mes, y repartido cada siete días, va con su mujer y sus hijos a la montaña, a jugar al tenis, a la playa y al zoológico, por ese orden. A él le encanta y se divierte. Él se encuentra bien.